Sabes qué es medio horrible?
Las únicas partes que me acuerdo de la última noche en el hostal son las más tristes.
Primero un momento super tenso en que estabas sentado en la silla y no sé si discutíamos o qué me decías. Pero the look on your face.
Tus ojos mojados y los dedos casi en la boca.
Y de ahí fast forward hasta que te calzaste la mochila y te fuiste.
No recuerdo nada del medio
Y me parte.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
domingo, 29 de septiembre de 2013
A ver si, si, yo también estoy en otra y tengo mis cosas y tengo la cabeza en otros lugares. Pero cuando estoy con vos, me pasan cosas. Muchas cosas. Y es medio inevitable. Cuando estoy con vos estoy con vos y no me interesa nadie mas; lo cual, knowing me, es mucho. Muchísimo. Cuando estoy con vos parte de mi cabeza esta imaginando un universo paralelo donde vos vivís acá y estamos juntos y es re natural. Y por ahí en ese universo también vivimos otras cosas y compartimos experiencias distintas, pero en ese universo cuando estamos juntos estamos juntos, y vos todavía no te percataste de las dimensiones.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Cuquitas
Tengo ganas de regalarte algo. Tengo ganas de darte mil cosas. A veces cuando estamos hablando en un bar me dan ganas de darte una piña; pero cuando mi frente está casi tocando tu frente y mis manos abrazan tu cara, quiero darte todos los remedios, todos los arco iris y flores y cosas cursis y lindas;
y quiero darte mis órganos y mis teorías, quiero ser tu frazada y susurrarte todas mis palabras,
sobre todo las de mi inconsciente,
que son las que más te gustan.
Quiero desarmar tu boca y meterla adentro mío, quiero acariciar tus párpados y preguntarte si estás dormido. Quiero darte mis libros favoritos y todas las respuestas que yo encontré en ellos.
Qué es esto? Esto es amor? Es el amor que yo sentía? El que me hacía escribir como ahora?
Pero al mismo tiempo,
no son mariposas
en el estómago
es una presión
en el pecho
son cucarachitas en mi cocina.
y quiero darte mis órganos y mis teorías, quiero ser tu frazada y susurrarte todas mis palabras,
sobre todo las de mi inconsciente,
que son las que más te gustan.
Quiero desarmar tu boca y meterla adentro mío, quiero acariciar tus párpados y preguntarte si estás dormido. Quiero darte mis libros favoritos y todas las respuestas que yo encontré en ellos.
Qué es esto? Esto es amor? Es el amor que yo sentía? El que me hacía escribir como ahora?
Pero al mismo tiempo,
no son mariposas
en el estómago
es una presión
en el pecho
son cucarachitas en mi cocina.
miércoles, 2 de enero de 2013
La disciplina del silencio
Las
hojas de estos árboles parecen lagartijitas. Tienen cuerpo y patitas. Me
gustaría parar, agacharme, levantar una, mirarla de cerca. Pero el ritmo de los
pasos me imposibilita. Como si estuviera marchando con un ejército, tengo que
seguir el ritmo, no me puedo distraer, no puedo parar, no puedo hablar ni mirar
a mi compañero. Mi compañero no, traición, es el enemigo. La calle está sola,
se escucha un tren a lo lejos, quiero salir corriendo, quiero llegar, no quiero
mirar hacia ningún lado.
Una
tumba rompe el silencio. Te gustaría tener a tu abuela enterrada al lado de tu
casa? No, no sé dónde están enterrados mis abuelos tampoco.
El
enemigo frena frente a la cripta, observándola, mesmerized. Escalofríos. La
calle está incluso más sola. Las casas victorianas, cada una con su
personalidad particular, nos miran. Nos miran caminar en silencio,
disciplinados. Disciplinados y encerrados en nuestro rol.
23/12/2012
Hoy, HACE 9 AÑOS mi vida cambió radicalmente y conocí uno de los países más lindos, deliciosos, intensos y vivos del mundo (por no decir el más).
Y fue el primer paso para conocer a toda una serie de personitas que me ayudaron con su cariño a sobreponer el dolor del cambio, que me influenciaron de manera determinante, y con quienes compartí una amistad digna de envidia.
México, me formaste como persona, eres parte de mi y no sería hoy lo que soy si no te hubiera vivido como te viví.
Te extraño como una ex amante al amor de su vida.
PD: mi próximo viaje es a verte a ti.
Aquí va para el cura, mi confesión.
Cada vez que sueltas de tu boca tu amor, me da un escalofrío. No porque tenga miedo de tu amor, sino porque cuánto más me lo demuestras, menos me creo que te vaya a durar, más creo que me va a doler cuando dejes de sentirlo. Cuanto más fuerte, más irreal parece, más de puntitas tengo que andar, más debo abrigarme contra el invierno que me traerás cuando escondas tu sol. No hay nada que desee más que entregarme a ti totalmente. Que amarte y dejarte amar. Corazón de pollo.
Y mientras leo, se me entume; mientras te escribo, se me estruja. Mi corazón de pollo. Una cuerda gruesa lo rodea y aprieta, con un nudo deja de pasar la sangre y se ahoga lentamente. Mi corazón no puede respirar y no es porque lo asfixies, sino porque la distancia lo asfixia.
Cada vez más pienso que no importa cuánto esfuerzo hayamos puesto en conocernos, sólo somos una idea, el uno para el otro. La representación de todo lo que queremos. Del deseo de un otro comprendedor y comprendido, que hasta ahora nada ha probado que pueda ser una idea equivocada.
Tantas veces no me dejé amar y me culpé y me llamé masoquista. Pero ahora que te conozco sé que eran las personas equivocadas, que puedo sofocarme en ti y tú en mi y que puede ser mutuo.
Pero cómo saber? Cómo estar seguro de que tu parte no está ciega? Cómo saber que al corresponder tu amor con la misma efervescencia no vas a dejarme? ¿Debo guardarme y esconder mis sentimientos, manipularte, por así decir, para que sigas sintiéndome lejana e imposible, y dentro de esa imposibilidad siga radicando tu amor? ¿O debo enseñarte estas confesiones y jugarme a que me arrojes del pedestal?
Yo sé amar desde abajo y arriba del pedestal, pero cómo sé que tú también? Que no dejarás de amar cuando te veas a ti mismo ahí arriba?
Y mientras leo, se me entume; mientras te escribo, se me estruja. Mi corazón de pollo. Una cuerda gruesa lo rodea y aprieta, con un nudo deja de pasar la sangre y se ahoga lentamente. Mi corazón no puede respirar y no es porque lo asfixies, sino porque la distancia lo asfixia.
Cada vez más pienso que no importa cuánto esfuerzo hayamos puesto en conocernos, sólo somos una idea, el uno para el otro. La representación de todo lo que queremos. Del deseo de un otro comprendedor y comprendido, que hasta ahora nada ha probado que pueda ser una idea equivocada.
Tantas veces no me dejé amar y me culpé y me llamé masoquista. Pero ahora que te conozco sé que eran las personas equivocadas, que puedo sofocarme en ti y tú en mi y que puede ser mutuo.
Pero cómo saber? Cómo estar seguro de que tu parte no está ciega? Cómo saber que al corresponder tu amor con la misma efervescencia no vas a dejarme? ¿Debo guardarme y esconder mis sentimientos, manipularte, por así decir, para que sigas sintiéndome lejana e imposible, y dentro de esa imposibilidad siga radicando tu amor? ¿O debo enseñarte estas confesiones y jugarme a que me arrojes del pedestal?
Yo sé amar desde abajo y arriba del pedestal, pero cómo sé que tú también? Que no dejarás de amar cuando te veas a ti mismo ahí arriba?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)