Regreso al cuarto, pero no entro. Me quedo en el marco de la puerta y te grito en silencio. ¿Qué soy, tu mucama? ¿No sos capaz de comprar comida?
¿Y sabés qué es lo peor? que si yo dejo esto así y no hago nada, vos no vas a mover un puto pelo para cambiarlo. Eso es lo que me da bronca.
A ver si lográs darte cuenta.
Ojalá hubiera podido gritarlo hacia afuera. Tal vez hubiera logrado provocar algún tipo de reacción. No sé si algún día quiera volver, son demasiadas las cosas que hacés y no hacés que me provocan arrancarte las pestañas, pero no quiero hablar de eso.
Hey, esto ya lo habías publicado en montanablog. Deberíamos revivir ese blog
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