domingo, 12 de diciembre de 2010

Confesiones de invierno

Cómo dice el título, robado de una canción, era una tarde de invierno de esas que es mejor quedarse en la cama. Mariana podía pasar horas al teléfono como la mayor parte de las mujeres de su edad, pero Roberto era su interlocutor favorito. Solían discutir de todos los temas tabú como religión, sexo, drogas, política, lo cual resultaba muy liberador para Mariana, cuya infancia pasó inmersa en el ámbito conservador católico, al estilo opus dei, de su familia. Hasta ahora la historieta es típica y cliché. Pero esa tarde invernal fue la última vez en su vida que habló con Roberto. Él andaba un poco tristón, acababa de cortar con una novia y Mariana le estaba levantando el ánimo, preguntándole qué había hecho ese viernes a la noche. Le dijo que se quedó en casa, que tuvo una experiencia inédita. Entre el llanto y la desesperación fue a la cocina por un cuchillo y eligió una parte de su cuerpo. Mariana se asustó. "Este chico tiene problemas graves" pensó. En sí Mariana era una chica solitaria y eso a veces le molestaba pero nunca como para tener ataques suicidas. Roberto decidió que el tobillo sería un lugar donde nadie tenía por qué mirar, y menos en invierno, y menos sin novia. Mariana le pidió que no lo volviera a hacer, que buscara ayuda. Le pasó el contacto de un psicólogo amigo de sus padres, colgó el teléfono y ese fue el fin de la relación.
Tal vez nuestros genes son más influyentes de lo que nosotros pensamos.

2 comentarios:

  1. royberto? no entendí el rollo de los genes

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  2. Jajaja, no, el nombre lo elegí muy al azar. El tollo de los genes es porq la chava venía de una familia muy conservadora y a pesar de hacerse la loca hablando de temas controversiales, en el fondo seguía siendo muy cerrada y no podía soportar tener un amigo así de loquito.

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