miércoles, 9 de marzo de 2011

expats' kids

Ir hasta el otro mundo se transforma en algo obligatorio y reglamentado; no porque la gente le reclame que vaya, sino porque es necesario ir a ver que el universo paralelo sigue ahí. Que las calles, los cafés y los parques siguen estando en el lugar donde los conoció.
Pasar mucho tiempo en uno de los dos cosmos provoca que en su mente el otro se vuelva difuso, se diluya, se mezclen sus colores y sus líneas ya no se vean claras.
Se vuelve necesario ir a refrescarse la memoria y comprobar que su otra casa sigue existiendo.

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