Me siento como si tuviera 17 años y te me volvieras a cruzar.
Y me tentás de nuevo. Con tu sonrisa, con tu mirada. Cada vez que me mirabas así... me rendía.
Aunque no tenía que, me rendía. Aunque estuviera mal, aunque fuera contra las reglas...
Y volvés a ser... vos.
No sólo una torta de chocolate, mi torta favorita. Mi persona favorita.
A pesar de todo. A pesar de todas esas cositas que nos molestan y esas piedritas en el zapato que nomás no nos podemos quitar. Sos vos. Eres tu.
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