
Yo creo que el término "clavarse" con alguien viene de la manera en que cuando uno se enamora, es como caerse encima de un cactus y clavarse todas las espinas. Claro que, a diferencia del sentido literal, cuando uno se "clava", en el momento no duele, más bien se siente rico. Pero llega un momento en que esas espinas que se sentían tan deliciosas adentro de uno, comienzan a molestar, y a doler, una por una. Termina la relación y uno termina con miles de espinas tortuosas incrustadas por todo el cuerpo. Chale! Y ahora hay que sacarlas... hay que desclavarse.
Una por una hay que ir sacándolas, despacito. Y a pesar de que cada una, al salir, duele como la san puta, una vez afuera, se siente uno un poquitito mejor.
Acúsenme de amarga, pero a tres meses de cortar estoy casi segura de que las relaciones amorosas son simplemente dañinas. Uno puede sentir muchas cosas muy bonitas, hermosas! increíbles! Y eso, amigos, creo yo que es lo que una sustancia química que liberan las puntiagudas para drogarte y meterte en un viaje placenterísimo; mientras, van liberando un veneno sucio que corre por toda tu sangre, para que al final del viaje adictivo del amor se haga presente el tóxico rabioso.
Y qué haces con todos estos reproches, todas estas cosas que no entiendes por qué sucedieron así? Cómo haces para librarte de eso si la otra persona no lo quiere escuchar?
Las va usando uno como material para construir una armadura por debajo de la piel; cosa de que cuando caiga en otro cactus las heridas terminen siendo superficiales y ni el líquido amoroso ni el tóxico rabioso llegan a penetrar profundo en tu cuerpo. Espinas que no entran, corazón que no siente. Ni amor ni dolor.
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