Qué mal momento para ponerme a buscar entre mis papeles. Qué tortura. Encontrar fotos, anotaciones y cartas de vidas anteriores. Algunas exquisitas y otras desagradables. Pero todas desaparecidas ya.
Se me arma un nudo en el pecho. Me entra un enorme deseo de encerrarme en mi cama y acurrucarme en mí misma. No se si quedarme observando mis recuerdos y llorar en un rincón o esconderlos todos en algún lugar donde no se pierdan pero donde no los encuentre en un buen rato.
No estoy segura de que crecer sea bueno. Cada vez se van acumulando más recuerdos y uno se va alejando más de ellos... Cuantos más años, más nostalgia.