lunes, 29 de marzo de 2010

Realidad y ficción.


Me gustaría poder escribir cosas ficticias, pero mi imaginación es corta y tiene muchas limitaciones. Pero de lo que no me cuesta escribir es acerca de la difusa línea que separa la realidad de la ficción.
Cada vez que pasan meses desde la última vez que estuve en Buenos Aires empiezo a sentir que en realidad nunca estuve ahí; que todas esas cosas que dejé allá, todas esas amistades que puse en stand by, aquéllas personas que hacia allá se me escaparon, son en realidad producto de mi imaginación.
Con los sueños me pasa también, los siento tan vívidos que luego no puedo recordar si lo que pasa en ellos es realidad o ficción.
Algunos dicen que no existe tal cosa como La Realidad. Otros dicen, y sobre todo aquellos que creen en la ciencia, que la existencia de las cosas independientemente de los sujetos que las conocen es obvia y necesaria. De ahi que haya que intentar ser lo más objetivos posibles en nuestro aproach al conocimiento.
De cualquier manera, se vuelve totalmente imposible, en la medida en que seamos sujetos, poder diferenciar correctamente la realidad de la ficción, es imposible separar nuestra subjetividad de nuestra capacidad cognocitiva... Y aún cuando hablemos de nuestras vivencias, nuestros recuerdos siempre pueden mentirnos; saber exactamente qué fue lo que vivimos y cómo lo vivimos escapa de nuestras manos.

viernes, 26 de marzo de 2010

Sueños

¿Alguna vez te ha pasado que sueñas con lo que más quieres? Y despiertas y la realidad simplemente se queda tan corta? Me pasa eso todos los días. Mi realidad perfecta son dos países siendo el mismo. Todas las personas que quiero en un mismo lugar. Duele tanto despertar y ver que no están. Estoy dividida en dos y creo firmemente en que puedo convencer a cualquier persona que lea esto y que planee tener hijos algún día, de que no los haga mudarse de país durante su adolescencia.
Los sueños se graban en mi y me dejan marcas, entran en mi memoria como recuerdos de cosas que realmente sucedieron. Siempre soñé con ser de esas personas que jamás se acuerdan lo que soñaron la noche anterior.