martes, 21 de julio de 2009

Sin duda Marina seguirá fotografiando imágenes de una situación que todavía no sucede y pintando ramas de caminos que podrían aparecérsele. Viendo el concierto del día siguiente para crearse un collage repleto de cosas y no ver el vacío que llega en tres semanas con otro avión. Otro maldito avión. Ve a Roger Waters para no ver las maletas, los pasaportes y el zumbido del motor.
Después de dos semanas de lograr caminar de aquí para allá todos los días, llegó otra vez a ese -no tan profundo pero extenso- hundimiento en la tierra. A Marina le encanta contar el tiempo. Talvez resultado de una desesperada búsqueda por ubicación, en cualquier dimensión.